La transformación digital se centra, entre otras cosas, en la necesidad de encontrar un punto medio entre la flexibilidad, la seguridad, el costo y la velocidad de los procesos.
Cuando de migración a la nube se trata, son varios los interrogantes que surgen acerca de cómo lograrlo de manera exitosa, disminuyendo riesgos, retrasos y optimizando costos. La nube pública es cada vez más integral respecto de esta necesidad y ofrece opciones que van desde una nube híbrida hasta una sola nube con todo incluido o, incluso, optimizaciones de varias nubes.
Desde Google Cloud, consideramos que existen cuatro aspectos clave a tener en cuenta para avanzar en el camino a la nube:
#1 Evaluación
En esta primera etapa es importante comprender qué es la nube y qué significa una migración. Un proceso exitoso requiere conocer en profundidad el entorno IT actual para organizar la información y así descubrir qué se debe migrar. Algunas preguntas interesantes para responder en esta etapa son:
¿Qué aplicaciones tengo?
¿Dónde se ubican?
¿Cuál es la más importante?
¿Cuáles son los problemas que tiene mi entorno?
¿Cuál es el primer objetivo a cumplir y qué debo tener en cuenta para la continuidad del negocio?
#2 Planificación
Planificar de manera inteligente permite racionalizar la migración y ahorrar tiempo y esfuerzo a través de la automatización de tareas. Es importante ordenar las aplicaciones según el esfuerzo que requiere migrarlas. Así se puede supervisar y analizar el rendimiento de forma permanente frente a los objetivos comerciales.
Cuando se realiza una migración a la nube pública se deben priorizar y clasificar las aplicaciones. Resulta fundamental elegir el orden correcto para migrar sus cargas de trabajo dado que para el éxito del proceso es esencial comprender qué cargas de trabajo se deben migrar primero y cuáles requieren una mayor preparación.
Algunas cuestiones a considerar en esta etapa son:
Velocidad de migración
Cargas de trabajo redundantes en las instalaciones y en la nube
Mejorar la utilización de la nube híbrida y optimizar el costo, el rendimiento y la funcionalidad entre varias nubes.
#3 Migración
Al momento de migrar a la nube, los desafíos aumentan en función del tamaño de la empresa y se combinan factores como la escala, la complejidad, el riesgo en cuanto a tiempos de actividad e inactividad y si se trata de nubes híbridas o múltiples. Es recomendable que las soluciones de migración cuenten con un diseño específico y de grado empresarial para asegurarse un camino de aceleración y disminución de riesgos. Las migraciones rápidas que minimicen las interrupciones, con cargas de trabajo rápidas, de tan solo 10 minutos, por ejemplo, significan un gran beneficio. También asegurar una operatividad inmediata de las aplicaciones esenciales validadas previamente a la migración real. Por último, es interesante que la transición sea no invasiva, que los datos se sincronicen y mantengan durante el proceso volviéndolo más fluido y sin interrupciones.
#4 Optimización
Una vez finalizada la migración, comienza la etapa de obtener un mejor ROI con la administración de costos en la nube. El control continuo de rendimiento es importante para optimizar sistemas y operaciones. Contemplar el redimensionamiento antes y después de la migración forma parte de esta instancia, así como la generación de informes integrados de previsión y tendencias de costos para realizar inversiones de manera inteligente, obtener descuentos por uso continuo y controles de costos de administración financiera.
El desafío de adoptar la nube, no se trata sólo de la nube. Es importante contemplar los pasos mencionados para asegurar el éxito de la migración. En ocasiones, los problemas o fallas en la migración no están relacionados con el tipo de nube seleccionada sino con la falta de planificación o la toma de decisiones errónea en los pasos previos.



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